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Emociones y rabietas · · 6 min de lectura

Cuento para controlar la ira: cuando tu peque se enfada y pega o grita

Un cuento para controlar la ira ayuda a tu peque porque le muestra, con un personaje como él, que enfadarse es normal y que hay otras formas de sacarlo que no hacen daño: ponerle nombre, dibujarlo, respirar y hablar con alguien. Funciona mejor leído en un momento de calma, nunca en pleno enfado, y repetido varios días.

El cuento: «La tormenta emocional de Tomás»

Un cuento real de la biblioteca de NeuroStories. Léelo con tu peque tal cual, o créalo en la app con su nombre, su familia en caricatura y la situación exacta que estáis viviendo.

  1. La tormenta emocional de Tomás — página 1

    Tomás era un niño de 6 años que se enojaba mucho cuando no podía encontrar las palabras para expresar sus sentimientos. Un día, mientras jugaba con su mejor amigo, Carlos, se sintió frustrado porque no podía construir un castillo con bloques. "Estoy tan enojado", dijo Tomás, golpeando el suelo con el pie.

  2. La tormenta emocional de Tomás — página 2

    La maestra de Tomás, la señorita Rodríguez, se acercó a él y le preguntó: "¿Qué pasa, Tomás? ¿Por qué estás tan enojado?". Tomás se encogió de hombros y dijo: "No lo sé, solo me siento así". La señorita Rodríguez sonrió y dijo: "Vamos a encontrar una manera de expresar tus sentimientos".

  3. La tormenta emocional de Tomás — página 3

    La señorita Rodríguez le dio a Tomás un papel y un lápiz, y le dijo: "Dibuja cómo te sientes". Tomás comenzó a dibujar una gran nube oscura con un rayo en el centro. "Así es como me siento", dijo. La señorita Rodríguez asintió y dijo: "Ah, entiendo. Parece que estás muy enojado".

  4. La tormenta emocional de Tomás — página 4

    La señorita Rodríguez le preguntó a Tomás: "¿Qué crees que podría hacer para sentirte mejor?". Tomás pensó por un momento y dijo: "Creo que podría hablar con alguien sobre cómo me siento". La señorita Rodríguez sonrió y dijo: "Eso es una excelente idea, Tomás".

  5. La tormenta emocional de Tomás — página 5

    Tomás comenzó a hablar con la señorita Rodríguez y Carlos sobre cómo se sentía, y ellos lo escucharon atentamente. La señorita Rodríguez le dijo: "Tomás, eres un niño muy valiente por hablar sobre tus sentimientos". Tomás sonrió y dijo: "Me siento mejor ahora".

  6. La tormenta emocional de Tomás — página 6

    Desde ese día, Tomás se sintió más seguro para expresar sus sentimientos, y supo que siempre podría hablar con alguien sobre cómo se sentía. "Gracias, señorita Rodríguez", dijo Tomás, sonriendo. "De nada, Tomás", respondió la señorita Rodríguez, sonriendo también.

¿Por qué tu peque se enfada tanto?

El enfado es una emoción normal y útil: avisa de que algo no va bien. El problema es que a los niños pequeños les llega con mucha fuerza y todavía no tienen herramientas para sacarlo sin hacer daño. La Academia Americana de Pediatría lo explica así: les falta el autocontrol para expresar el enfado de forma pacífica, y por eso a veces pegan, muerden, dan patadas o gritan.

La Asociación Española de Pediatría habla de inmadurez cerebral: tu peque siente emociones que todavía no sabe manejar. No es maldad ni falta de educación. Es una habilidad que se aprende, igual que hablar o atarse los zapatos, y que se aprende sobre todo viendo cómo lo hacen los adultos.

Por eso este cuento no le dice a tu peque que no se enfade. Le enseña qué puede hacer con ese enfado.

Cómo leer este cuento con tu peque

  1. Léelo en un momento tranquilo, nunca justo después de un enfado. En pleno arrebato, como recuerda la AEP, no es momento de razonar.
  2. Fíjate en el principio. Tomás no consigue construir su castillo, se frustra y da patadas al suelo. Pregunta: «¿Qué cosas te hacen enfadar a ti?». Saber qué lo provoca ayuda a prevenirlo.
  3. Señala lo que hace la señorita Rodríguez. No le riñe: se acerca, le pregunta qué pasa y le propone una forma de expresarlo.
  4. Dibujad el enfado, como Tomás. Él dibuja una nube oscura con un rayo. Proponle dibujar el suyo: ¿de qué color es? ¿Es grande o pequeño? Ponerle forma ayuda a ponerle nombre.
  5. Termina como el cuento: Tomás decide hablar con alguien y se siente mejor. Acordad juntos a quién puede acudir tu peque cuando se enfade, en casa y en el cole.

¿Qué decir y qué evitar?

Qué decirQué evitar
«Estás muy enfadado porque no sale la torre.»«No te enfades por esa tontería.»
«Está bien enfadarse, pero no está bien pegar.»Gritarle para que deje de gritar.
«Estoy aquí. Respiramos juntos.»Explicaciones largas en pleno enfado.
«¿Me dibujas cómo te sientes?»Pegarle o amenazarle para que pare.
«Te has calmado tú solo. ¡Bien hecho!»Fijarse solo en lo que ha hecho mal.

¿Qué más ayuda con el enfado?

  • Ser su modelo. La AAP señala que, si expresas tu enfado con calma, es probable que tu peque siga tu ejemplo. Los CDC sugieren a los padres hacer una pausa y respirar hondo antes de responder.
  • Ponerle nombre: los CDC proponen notar la emoción, nombrarla en voz alta con palabras sencillas y aceptarla, poniendo límite a la conducta.
  • El tiempo dentro: quedarte a su lado mientras se calma, en vez de dejarle solo.
  • Prevenir lo previsible: la AEP recuerda que el cansancio, el hambre y los cambios sin aviso facilitan las rabietas.
  • Elogiar la calma: la AAP aconseja reconocer cuándo resuelve algo sin pegar ni gritar, para que repita lo que funciona.

Si el enfado aparece sobre todo al apagar la tele o la tablet, quizá te sirva nuestro cuento para rabietas. Y si a tu peque le cuesta reconocer lo que siente, prueba con el cuento de las emociones.

¿Cuándo ayuda más un cuento personalizado?

A algunos niños les cuesta verse en un personaje que no se parece a ellos. Con NeuroStories puedes crear un cuento del modo «Un reto» sobre la situación concreta que más le enfada, con tu peque como protagonista y su familia en caricatura: perder en un juego, compartir con su hermano o salir del parque. Leerlo en calma le permite ensayar qué hacer y verse a sí mismo consiguiéndolo. Es la idea de las historias sociales: anticipar lo que va a pasar y mostrar, paso a paso, cómo afrontarlo.

Preguntas frecuentes

¿Por qué mi hijo pega cuando se enfada?
Porque todavía no tiene el autocontrol para expresar el enfado con calma. La Academia Americana de Pediatría explica que por eso los niños pequeños a veces pegan o muerden, y que el objetivo es enseñarles a usar las palabras. La Asociación Española de Pediatría lo atribuye a la inmadurez del cerebro: sienten emociones que aún no saben manejar.
¿Qué hago en pleno ataque de ira?
Primero, que nadie se haga daño. La Asociación Española de Pediatría recuerda que ese momento no es para razonar: las explicaciones, después. Quédate cerca, con voz tranquila, y si lo necesita, siéntate con tu peque mientras se calma, lo que los CDC llaman «tiempo dentro».
¿Cómo le enseño a controlar el enfado?
Con calma y ejemplo. Los CDC proponen ponerle nombre a la emoción, aceptar el enfado y poner límite a la conducta: «Está bien sentir enojo, pero no está bien lanzar los bloques». La AAP añade que, si tú expresas tu enfado con calma, es probable que tu peque siga tu ejemplo, y que conviene elogiar cuando se porta con suavidad.
¿Sirve castigarle o mandarle a su cuarto?
La AAP aconseja usar el tiempo fuera solo como último recurso. Los CDC describen una alternativa: el tiempo dentro, en el que te quedas con tu peque para apoyarle mientras se calma. Lo que más ayuda a largo plazo es enseñarle qué hacer en lugar de pegar o gritar.
¿Cuándo debería consultar a un profesional?
La Academia Americana de Pediatría aconseja consultar si la agresividad fuera de lo normal dura más de unas semanas, si hace daño a otros o si ataca a adultos. Señala que la señal más importante es la frecuencia de los arrebatos. Si te preocupa, coméntalo con su pediatra.

Fuentes y lecturas recomendadas

Los cuentos son una herramienta de apoyo para la familia y no sustituyen el consejo de un profesional. Si algo te preocupa, consulta con el pediatra o un especialista.