¿Por qué a tu peque le cuesta tanto concentrarse en clase?
Pasar horas sentado, escuchando y esperando turno es de lo más difícil que se le pide a un niño pequeño. A muchos les cuesta en algún momento: están cansados, algo les preocupa o la tarea les aburre. HealthyChildren.org, de la Academia Americana de Pediatría, lo dice claramente: es normal que todos los niños muestren de vez en cuando algunos síntomas parecidos a los del TDAH.
En otros niños la dificultad es más constante. Los CDC enumeran entre los posibles síntomas del TDAH soñar despierto a menudo, moverse sin parar en la silla, distraerse con facilidad o costarle seguir instrucciones, y recuerdan que solo un profesional puede valorarlo. Tanto si hay un diagnóstico como si no, lo que más ayuda es lo mismo: entender que no lo hace a propósito y darle herramientas.
Porque un niño que se levanta, habla o se distrae en clase suele oír muchas veces al día que lo está haciendo mal. Este cuento le cuenta otra historia: la de alguien a quien le cuesta, encuentra apoyo y mejora.
Cómo leer este cuento con tu peque
- Léelo en casa, en un momento tranquilo, no justo después de una mala nota o de un aviso del colegio.
- Fíjate en lo que hace la señorita García. Se da cuenta de que a Max le cuesta, se acerca y le pregunta si está bien. Y Max puede explicarle qué le pasa. Pregunta a tu peque: «¿Hay momentos en clase en los que te cuesta estar quieto? ¿Cuándo?».
- Practicad las estrategias del cuento: respirar hondo y hacer una pausa para estirarse. Hacedlas juntos en casa, como Max con su amigo Leo, para que le salgan solas cuando las necesite.
- Hablad de los amigos que ayudan. Leo se ofrece a practicar con Max. ¿Quién podría ser su Leo en clase?
- Termina como el cuento: Max acaba ayudando a otro compañero y se siente orgulloso. Recuérdale algo que hace bien, para que no se vea solo por lo que le cuesta.
¿Qué decir y qué evitar?
| Qué decir | Qué evitar |
|---|---|
| «A veces cuesta estar quieto. Vamos a buscar qué te ayuda.» | «Es que no te esfuerzas.» |
| «Cuando notes que te distraes, respira hondo como Max.» | Castigarle sin recreo, justo cuando más necesita moverse. |
| «Primero esta ficha, luego una pausa para estirarte.» | Darle muchas instrucciones a la vez. |
| «Hoy has terminado la tarea entera. ¡Bien hecho!» | Fijarse solo en lo que sale mal. |
| «¿Le contamos a tu maestra lo que te ayuda en casa?» | Compararle con sus hermanos o compañeros. |
¿Qué más ayuda en clase y en casa?
- Pausas para moverse. Los CDC recogen que la actividad física en el aula, en pausas cortas o dentro de las lecciones, mejora la concentración y reduce el no parar de moverse en la silla.
- Tareas claras y cortas, con un principio y un final visibles. Entre los apoyos en el aula, los CDC citan tareas claras, comentarios positivos, pausas y menos distracciones.
- Elogiar enseguida lo que sale bien, de forma concreta: «Has esperado tu turno para hablar».
- Un sitio con menos distracciones, lejos de la ventana o de la puerta, en clase y a la hora de los deberes.
- Coordinarse con el colegio: si en casa y en clase usáis las mismas palabras y las mismas pausas, tu peque las aprende antes.
Si lo que más le cuesta es dejar una actividad para empezar otra, quizá te sirva nuestro cuento para las transiciones.
¿Cuándo ayuda más un cuento personalizado?
A algunos niños les cuesta verse en un personaje que no se parece a ellos. Con NeuroStories puedes crear un cuento del modo «Un reto» sobre el momento de clase que más le cuesta, con tu peque como protagonista y su familia en caricatura: la asamblea, la hora de los deberes o el primer día con una maestra nueva. Leerlo antes le permite ensayar la situación y verse a sí mismo saliendo adelante. Es la idea de las historias sociales: anticipar lo que va a pasar y mostrar, paso a paso, cómo afrontarlo.





