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Cambios y transiciones · · 5 min de lectura

Cuento para las transiciones: cuando a tu peque le cuesta irse del parque

Un cuento para las transiciones ayuda porque le muestra a tu peque, con un personaje como él, que terminar algo divertido da pena pero se puede superar y que después vienen cosas buenas. Leerlo antes de ir al parque, avisar con tiempo y usar siempre los mismos pasos para despedirse hace que el momento de irse sea más llevadero.

El cuento: «Adiós al parque»

Un cuento real de la biblioteca de NeuroStories. Léelo con tu peque tal cual, o créalo en la app con su nombre, su familia en caricatura y la situación exacta que estáis viviendo.

  1. Adiós al parque — página 1

    Conozcamos a Kwame, un niño que ama ir al parque. Kwame está jugando con su mejor amigo, Carlos, en el parque. Están corriendo y riendo juntos. El sol brilla en el cielo.

  2. Adiós al parque — página 2

    Kwame y Carlos están jugando con un perro llamado Max. Max es muy divertido y les gusta jugar con él. De repente, la mamá de Kwame dice que es hora de irse a casa. Kwame se pone triste.

  3. Adiós al parque — página 3

    Kwame no quiere dejar de jugar. Comienza a llorar y a gritar. Carlos se acerca a Kwame y le dice 'no te preocupes, podemos jugar de nuevo mañana'. La mamá de Kwame también lo abraza y le dice que lo entiende.

  4. Adiós al parque — página 4

    Kwame comienza a calmarse. Carlos le muestra un dibujo que hizo para él. El dibujo es de Kwame, Carlos y Max jugando juntos en el parque. Kwame sonríe un poco.

  5. Adiós al parque — página 5

    Kwame decide que está listo para irse a casa. Le da las gracias a Carlos por el dibujo y abraza a su mamá. Max, el perro, también se despide de Kwame con un lametón en la mano.

  6. Adiós al parque — página 6

    Kwame se siente orgulloso de sí mismo por haber superado su tristeza. Ahora está emocionado de ir a casa y planificar su próxima aventura en el parque con Carlos y Max. La mamá de Kwame lo abraza y le dice que está orgullosa de él también.

¿Por qué a tu peque le cuesta tanto terminar una actividad?

Pasar de una actividad a otra (salir del parque, dejar de jugar para cenar, ir de casa al cole, a la escuela o a la guardería) es una de las situaciones que más lágrimas provoca en la infancia. El Child Mind Institute explica que, cuando llega una transición, muchos niños se quejan, intentan alargar el momento o tienen una rabieta, y que las estrategias de apoyo son especialmente útiles en niños con TDAH, ansiedad, autismo o dificultades sensoriales.

Hay varios motivos. Dejar algo divertido es una pequeña pérdida. Además, tu peque no siempre sabe qué viene después, y lo desconocido inquieta. Y razonar no sirve de mucho a estas edades: la pediatra Bergen Nelson, del Children's Hospital of Richmond, recuerda que los niños no suelen desarrollar la capacidad de razonar hasta alrededor de los 7 años, así que explicar «es que es tarde» rara vez basta.

Lo que sí funciona es anticipar, repetir los mismos pasos y acompañar la emoción sin mover el límite.

Cómo leer este cuento con tu peque

  1. Léelo antes de ir al parque, no después de una despedida difícil. Así la historia prepara en lugar de corregir.
  2. Pon nombre a lo que siente Kwame. Cuando su mamá dice que es hora de irse, se pone triste, llora y grita. Pregunta: «¿Te ha pasado a ti? ¿Cómo te sentías?». Reconocerse en el personaje quita culpa.
  3. Señala lo que ayuda a Kwame: su mamá le abraza y le dice que lo entiende, y su amigo Carlos le recuerda que pueden volver a jugar mañana. Primero alguien entiende su pena; después llega el plan.
  4. Fíjate en el dibujo. Carlos le regala un dibujo de los tres jugando en el parque. Llevarse un recuerdo del momento (una piedra, una hoja, una foto) puede ser vuestro propio «puente» para irse.
  5. Habla del final: Kwame se siente orgulloso y ya está pensando en su próxima aventura. Pregunta: «¿Qué haremos la próxima vez que vengamos?». Mirar hacia lo que viene ayuda a soltar lo que termina.

En el cuento nadie avisa a Kwame antes de irse. Puedes comentarlo con tu peque: «¿Y si su mamá le hubiera avisado antes?». Es una buena forma de presentar vuestro propio aviso.

Qué decir y qué evitar

Mejor decirMejor evitar
«Tres veces más por el tobogán y nos vamos a casa.»Irse de repente o a escondidas para evitar el llanto.
«Estás triste porque te lo estabas pasando genial. Lo entiendo.»«Ya está bien, no es para tanto.»
«¿Qué quieres llevarte de recuerdo del parque?»Amenazar: «Si lloras, no volvemos nunca más».
«Mañana volvemos. Ahora toca ir a casa a merendar.»Ceder y quedarse más porque llora.

Pequeños cambios que ayudan

  • Avisos en cuenta atrás. El Child Mind Institute propone avisar cuánto falta y repetir el aviso a medida que se acerca el momento. Con los más pequeños, cuenta en acciones: «dos columpios más».
  • Un ritual de despedida. Decir adiós al tobogán, a los columpios o a los amigos, como Kwame se despide de Carlos y de Max. Siempre los mismos pasos, en el mismo orden.
  • Darle algo de control. El Mount Sinai Parenting Center sugiere implicar al niño en las decisiones de la transición: elegir el último juego o quién abre la puerta de casa.
  • Hablar antes, durante y después. «Cuando acabes, nos vamos» (antes); «ahora nos ponemos la chaqueta» (durante); «¡lo has hecho muy bien!» (después).
  • Algo apetecible al otro lado. Una merienda, un cuento o un juego en casa hacen que irse no sea solo perder algo.

Si la despedida termina en rabieta, berrinche o pataleta, puede que te sirva también nuestro cuento para rabietas.

Cuándo un cuento personalizado ayuda más

Para muchos niños, la transición más difícil no es la del parque, sino una muy concreta: salir de la piscina, apagar la tablet o volver de casa de los abuelos. En NeuroStories puedes crear un cuento con tu peque como protagonista, en su situación real y con las personas que le acompañan, en caricatura. Ver de antemano cómo se despide, cómo se calma y qué pasa después le ayuda a anticipar el momento. Es la idea de las historias sociales: contar la situación antes de vivirla y mostrar cómo afrontarla.

Preguntas frecuentes

¿Por qué mi hijo llora cada vez que tenemos que irnos del parque?
Porque tiene que dejar algo que le encanta sin saber bien qué viene después, y todavía no tiene herramientas para gestionar esa frustración. Es muy habitual en la primera infancia. No significa que esté malcriado: necesita aviso, una despedida predecible y un adulto que acompañe la emoción sin cambiar el límite.
¿Sirve avisar con tiempo antes de irnos?
Sí, sobre todo si el aviso es concreto. El Child Mind Institute recomienda las cuentas regresivas: avisar cuánto falta y repetir el aviso a medida que se acerca el momento. Con los más pequeños funciona mejor medirlo en acciones que en minutos, por ejemplo «tres veces más por el tobogán y nos vamos».
¿Le dejo cinco minutos más si llora?
Mejor no ceder por el llanto, porque aprende que llorar alarga el juego. Lo que sí puedes hacer es dar el tiempo extra antes, como parte del aviso, y luego cumplir lo que dijiste con calma. La constancia es lo que hace que la siguiente despedida sea más fácil.
¿Y si se tira al suelo y no hay forma de que se levante?
Mantén la calma, ponte a su altura y nombra lo que siente: «Estás muy triste porque te lo estabas pasando genial». Espera a que baje la intensidad antes de dar instrucciones. Si hace falta, llévale en brazos con suavidad. Hablar de lo que pasó cuando ya esté tranquilo ayuda más que hacerlo en pleno enfado.
¿Cuándo debería consultar a un profesional?
Si las transiciones provocan crisis muy intensas casi a diario, si van a más con la edad o si aparecen junto a otras dificultades (lenguaje, juego, sueño, sensibilidad a ruidos o texturas), coméntalo con su pediatra. Las rutinas y los apoyos visuales son especialmente útiles en niños con autismo, TDAH o ansiedad.

Fuentes y lecturas recomendadas

Los cuentos son una herramienta de apoyo para la familia y no sustituyen el consejo de un profesional. Si algo te preocupa, consulta con el pediatra o un especialista.