¿Por qué tu peque tiene pesadillas?
Las pesadillas son sueños que dan miedo y que despiertan a tu peque de golpe, asustado y a veces llorando. Según la Asociación Española de Pediatría (AEP), suelen empezar entre los 3 y los 6 años y son más frecuentes entre los 6 y los 10. Aparecen sobre todo en el último tercio de la noche, en la fase de sueño REM, que es cuando soñamos.
Tu peque recuerda la pesadilla con todo detalle y, a esa edad, todavía le cuesta separar lo soñado de lo real. Por eso, aunque ya esté despierto, sigue nervioso y le cuesta volver a dormirse. La AEP señala que dormir poco, algunos medicamentos, el estrés o una situación difícil pueden favorecerlas, y que algunos niños acaban sintiendo rechazo a la hora de irse a la cama.
La buena noticia: casi siempre son pasajeras, y hay mucho que puedes hacer para que tu peque las viva con más seguridad.
¿Es una pesadilla o un terror nocturno?
No son lo mismo, y se responden de forma distinta. La AEP y la Academia Americana de Pediatría los diferencian así:
- Pesadilla: suele ocurrir en la segunda mitad de la noche. Tu peque se despierta, te reconoce, recuerda lo que soñó y puede contarlo. Lo que necesita es consuelo.
- Terror nocturno: suele ocurrir en las primeras horas de sueño, durante el sueño profundo. Grita o se agita con los ojos abiertos, pero sigue dormido: no te reconoce y por la mañana no recuerda nada. Lo mejor es no despertarle, quedarte cerca en silencio y vigilar que no se haga daño.
Este cuento está pensado para las pesadillas, las que tu peque recuerda y puede contarte.
¿Cómo leer este cuento con tu peque?
- Léelo primero de día, en un momento tranquilo. Así la historia se asocia con calma y no con el susto de la noche.
- Fíjate en lo primero que hace Sofía: corre a contárselo a sus padres. Pregúntale: «¿A quién puedes llamar tú si te despiertas asustado?». Que sepa que pedir ayuda está bien.
- Habla de la señorita Rodríguez, la maestra del cole de Sofía. Al día siguiente, Sofía le cuenta lo que le pasa a alguien de confianza. Pensad juntos quién sería esa persona para tu peque.
- Copiad la idea del cuaderno. Sofía dibuja un dragón y después lo hace desaparecer. La AEP propone algo muy parecido: que tu peque dibuje o describa la pesadilla y le cambie el final para sentirse más seguro.
- Dibujad un lugar seguro antes de dormir, como el jardín de flores y árboles de Sofía. Cada peque elige el suyo: la playa, la casa de los abuelos, un bosque con su peluche…
- Repetidlo varias noches y, por la mañana, preguntad qué ha soñado. Si ha sido bonito, celebradlo como hace María con Sofía.
¿Qué decir y qué evitar?
| Qué decir | Qué evitar |
|---|---|
| «Ha sido una pesadilla. Ya estás despierto y estoy aquí contigo.» | «No es nada, a dormir», sin escucharle. |
| «Mañana, si quieres, la dibujamos y le cambiamos el final.» | Pedirle que te lo cuente todo en plena noche. |
| «Los sueños no pasan de verdad, aunque parezcan muy reales.» | Burlarse o decir que «ya es mayor para eso». |
| «¿Qué lugar tranquilo vas a imaginar esta noche?» | Películas, vídeos o cuentos de miedo antes de dormir. |
¿Qué más ayuda por la noche?
- Dormir las horas suficientes y con horarios regulares. La AEP lo señala como una de las principales medidas para prevenir pesadillas y terrores nocturnos.
- Una rutina tranquila antes de acostarse: baño, pijama, cuento y un rato para hablar de lo bueno del día. Tenemos una guía sobre rutinas para dormir con niños ansiosos.
- Una luz tenue o un objeto de compañía. La AEP menciona ambas cosas como apoyos razonables si le dan seguridad.
- Un «cuaderno de sueños» en la mesilla, como el de Sofía, para dibujar por la mañana o antes de dormir.
- Atención a lo que le preocupa de día. Un cambio de escuela, la llegada de un hermano o una discusión en casa pueden colarse en los sueños. Hablarlo de día ayuda más que hacerlo de madrugada.
¿Cómo ayuda un cuento personalizado de NeuroStories?
Sofía dibuja un jardín, pero tu peque quizá sueña con otro lugar seguro. En NeuroStories puedes crear este mismo cuento con tu peque como protagonista, su habitación, la persona que le consuela por la noche y el lugar tranquilo que él mismo elija, todo en caricatura. Verse a sí mismo dibujando su pesadilla y cambiándole el final hace que la estrategia le resulte más cercana y más fácil de recordar a las tres de la mañana.
Si además del mal sueño le cuesta quedarse a oscuras, también tienes el cuento para el miedo a la oscuridad. Un cuento es un apoyo para la familia, no un tratamiento: si las pesadillas no mejoran, habla con su pediatra.





