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Habilidades sociales · · 5 min de lectura

Cuento para aprender a perder: cuando a tu peque le frustra no ganar

Un cuento para aprender a perder ayuda porque le muestra a tu peque, con un personaje como él, que enfadarse al perder es normal y que puede calmarse y seguir disfrutando del juego. Leerlo con calma, practicar la respiración del cuento y jugar en casa partidas cortas donde todos ganan y pierden lo hace más eficaz.

El cuento: «Superar la frustración»

Un cuento real de la biblioteca de NeuroStories. Léelo con tu peque tal cual, o créalo en la app con su nombre, su familia en caricatura y la situación exacta que estáis viviendo.

  1. Superar la frustración — página 1

    Conocemos a Sofía, una niña a la que le encanta jugar a juegos de mesa con su familia. Hoy, Sofía está jugando con su abuela y su mejor amiga, Lucía. Están jugando un emocionante juego de estrategia.

  2. Superar la frustración — página 2

    Sofía está muy emocionada de ganar, pero su amiga Lucía está jugando muy bien. Sofía comienza a sentirse frustrada porque no está ganando. 'No es justo', dice Sofía, cruzando los brazos.

  3. Superar la frustración — página 3

    La abuela de Sofía nota que Sofía está molesta y decide intervenir. 'Sofía, ¿qué pasa?', pregunta la abuela con una sonrisa amable. Sofía explica que se siente frustrada porque no está ganando.

  4. Superar la frustración — página 4

    La abuela de Sofía le ofrece algunos consejos para manejar la frustración. 'Cuando me siento frustrada, respiro profundamente y recuerdo que el juego es divertido', dice la abuela. Sofía decide probar este método.

  5. Superar la frustración — página 5

    Sofía se siente un poco mejor después de respirar profundamente. Decide seguir jugando y divertirse, sin importar quién gane. 'Vamos a seguir jugando', dice Sofía con una sonrisa.

  6. Superar la frustración — página 6

    Al final del juego, Sofía se da cuenta de que se divirtió mucho, incluso si no ganó. 'Gracias por jugar conmigo', dice Sofía, abrazando a su abuela y a Lucía. 'Me divertí mucho'.

¿Por qué a tu peque le cuesta tanto perder?

Perder es frustrante a cualquier edad, pero para un niño pequeño puede ser enorme. Todavía está aprendiendo a esperar, a aceptar que las cosas no salgan como quiere y a separar «he perdido» de «soy peor». Cuando además el juego le importa mucho, la emoción llega antes que cualquier razonamiento.

Las reacciones intensas forman parte del desarrollo. La Academia Americana de Pediatría (AAP) explica que las rabietas o berrinches son parte normal del desarrollo, son más frecuentes entre 1 y 3 años y suelen calmarse después de los 3, aunque no desaparecen del todo. Perder una partida es uno de esos momentos que todavía pueden desbordar a un niño de 4, 5 o 6 años.

La parte buena es que saber perder se aprende, y se aprende practicando. KidsHealth recuerda que los niños no siempre saben cómo ser buenos jugadores, así que les toca a los adultos dar ejemplo.

Cómo leer este cuento con tu peque

  1. Léelo en un momento tranquilo, lejos de una partida. Si lo lees justo después de un enfado, puede sonar a reproche.
  2. Fíjate en el cuerpo de Sofía. Cuando ve que Lucía juega muy bien, cruza los brazos y dice «No es justo». Pregunta: «¿Qué crees que siente? ¿Tú también cruzas los brazos cuando te enfadas?». Reconocer las señales es el primer paso para pararlas.
  3. Señala lo que hace la abuela: no la riñe ni le dice que no pasa nada. Se da cuenta, le pregunta con cariño qué le pasa y la escucha. Después le cuenta su propio truco.
  4. Practicad el truco juntos. La abuela respira hondo y recuerda que el juego es divertido. Parad en esa página y respirad los dos: tomar aire por la nariz y soltarlo despacio, como apagando una vela.
  5. Habla del final. Sofía no gana, pero se lo pasa genial y da las gracias a su abuela y a Lucía. Pregunta: «¿Qué fue lo mejor de jugar, aunque no ganara?».

Qué decir y qué evitar

Mejor decirMejor evitar
«Estás frustrado porque querías ganar. Es normal.»«No es para tanto, solo es un juego.»
«Vamos a respirar hondo, como Sofía y su abuela.»Dejarle ganar siempre para evitar el enfado.
«¿Qué jugada te ha salido mejor hoy?»Burlarse o celebrar a lo grande delante de quien pierde.
«Has seguido jugando aunque ibas perdiendo. ¡Eso es difícil!»Castigarle con no volver a jugar nunca más.

Pequeños cambios que ayudan

  • Da ejemplo cuando pierdes tú. Di en voz alta: «Vaya, he perdido. Me da un poco de rabia, pero ha sido una partida muy divertida». El Mount Sinai Parenting Center insiste en revisar nuestras propias reacciones al ganar y al perder.
  • Elogia el esfuerzo, no el resultado. Fíjate en cuando espera su turno, sigue jugando aunque vaya perdiendo o felicita al otro.
  • Practica perder en casa. Partidas cortas y sencillas, donde a veces gana uno y a veces otro. Perder en un entorno seguro es el mejor entrenamiento.
  • Pregunta por lo que hizo bien. KidsHealth sugiere no centrarse en quién ganó, sino preguntar «¿Qué hiciste bien?» o «¿Hay algo que te gustaría hacer mejor la próxima vez?».
  • Una frase para rebotar. Una frase corta que pueda repetirse, como «A veces se gana, a veces se aprende», le ayuda a recuperarse más rápido.
  • Un plan antes de empezar. Antes de la partida, recordad juntos qué haréis si vais perdiendo: respirar como Sofía, decir «buena jugada» y seguir jugando. Así el plan ya está listo cuando llega la emoción.
  • Juegos cooperativos de vez en cuando. En ellos todos ganan o pierden juntos, y sirven para practicar turnos y paciencia con menos presión, sin sustituir a las partidas en las que se puede perder.

Si el enfado termina a menudo en rabieta, berrinche o pataleta, puede que te sirva también nuestro cuento para rabietas.

Cuándo un cuento personalizado ayuda más

Cada peque tiene su juego difícil: el parchís, las cartas, una carrera en el patio o un partido en el colegio. En NeuroStories puedes crear un cuento con tu peque como protagonista, jugando a ese juego concreto con su familia o sus amigos, en caricatura. Verse a sí mismo perdiendo, respirando y volviendo a disfrutar le ayuda a ensayar el momento antes de que llegue. Es la idea de las historias sociales: anticipar la situación y mostrar cómo afrontarla.

Preguntas frecuentes

¿Es normal que mi hijo se enfade tanto cuando pierde?
Sí. Tolerar la frustración es una habilidad que se aprende con los años y con práctica. Muchos niños pequeños viven perder como algo injusto o personal y reaccionan con llanto o enfado. Lo importante no es que no lo sienta, sino que poco a poco aprenda qué hacer con esa emoción.
¿Debo dejarle ganar para que no se frustre?
De vez en cuando, con los más pequeños, puede servir para que disfruten del juego, pero no siempre. El Mount Sinai Parenting Center recomienda que practiquen perder en casa, incluso con juegos de mesa sencillos, para que tengan un equilibrio entre ganar y perder. Perder en un entorno seguro es el mejor entrenamiento.
¿Qué hago si tira el tablero o se niega a seguir jugando?
Para el juego con calma, sin sermones. Nombra lo que siente («Estás muy frustrado porque querías ganar»), ayúdale a respirar y ofrécele una opción pequeña: seguir o descansar un rato. Más tarde, cuando esté tranquilo, podéis hablar de qué hacer la próxima vez y volver a intentarlo.
¿Ayudan los juegos cooperativos?
Sí, como complemento. En los juegos cooperativos todos ganan o pierden juntos, y eso permite practicar turnos y paciencia con menos presión. Aun así, conviene seguir jugando también a juegos competitivos cortos, porque solo perdiendo de verdad se aprende a perder.
¿Cuándo debería consultar a un profesional?
Si las reacciones son muy intensas o frecuentes, si evita cualquier juego o actividad por miedo a perder, si le está afectando a las amistades en el cole o si ves señales de ansiedad, coméntalo con su pediatra. El Mount Sinai Parenting Center también recomienda pedir ayuda en esos casos.

Fuentes y lecturas recomendadas

Los cuentos son una herramienta de apoyo para la familia y no sustituyen el consejo de un profesional. Si algo te preocupa, consulta con el pediatra o un especialista.