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Sensorial · · 6 min de lectura

Cuento para el miedo a los ruidos fuertes: cómo acompañar a tu peque con el secador, la aspiradora o los petardos

Un cuento para el miedo a los ruidos fuertes ayuda porque anticipa el sonido y muestra a un personaje que se asusta, busca apoyo y entiende de dónde viene el ruido. Que a un niño le molesten la aspiradora, el secador o los petardos es muy frecuente. Avisar antes y darle control sobre el sonido lo hace más llevadero.

El cuento: «Vencer el miedo a los ruidos fuertes»

Un cuento real de la biblioteca de NeuroStories. Léelo con tu peque tal cual, o créalo en la app con su nombre, su familia en caricatura y la situación exacta que estáis viviendo.

  1. Vencer el miedo a los ruidos fuertes — página 1

    Conozcamos a Emiko, una niña que ama jugar en el parque. Emiko tiene un perro llamado Max, que siempre la acompaña. Un día, mientras juegan, escuchan un trueno muy fuerte. Emiko se asusta y se esconde detrás de Max. '¿Qué es ese ruido, Max?', pregunta Emiko.

  2. Vencer el miedo a los ruidos fuertes — página 2

    Max, el fiel compañero de Emiko, se acerca a ella y la lame en la cara para tranquilizarla. Emiko sonríe un poco y se siente un poco mejor. 'Gracias, Max', le dice. En ese momento, su amiga Sara se acerca corriendo hacia ellos. '¿Qué pasó, Emiko?', pregunta Sara.

  3. Vencer el miedo a los ruidos fuertes — página 3

    Sara le explica a Emiko que los truenos son solo ruidos que hacen las nubes cuando hay tormenta. Emiko se siente un poco más tranquila. 'Pero ¿qué pasa cuando hay fuegos artificiales?', pregunta Emiko. Sara le cuenta que los fuegos artificiales son como grandes explosiones de colores en el cielo, y que pueden ser muy divertidos de ver.

  4. Vencer el miedo a los ruidos fuertes — página 4

    Emiko se siente más curiosa que asustada. '¿Puedo ver los fuegos artificiales?', pregunta. Sara asiente y ambas se dirigen hacia un lugar desde donde puedan ver el cielo. Max las sigue. 'Mira, Emiko, allí están', dice Sara, señalando hacia el cielo.

  5. Vencer el miedo a los ruidos fuertes — página 5

    Emiko se asombra con los colores y las formas de los fuegos artificiales. '¡Es hermoso!', exclama. Sara sonríe y se alegra de ver a Emiko disfrutando. '¿Ves, Emiko? Al principio daba miedo, y aun así lo has conseguido', dice Sara. Emiko asiente, sintiendo que ha superado su miedo.

  6. Vencer el miedo a los ruidos fuertes — página 6

    Emiko abraza a Max y a Sara. 'Gracias por ayudarme a superar mi miedo', les dice. Sara y Max la abrazan también. 'Siempre estamos aquí para ti, Emiko', dice Sara. Emiko sonríe, sintiendo que está rodeada de amor y apoyo.

¿Por qué a tu peque le dan miedo los ruidos fuertes?

El secador de pelo, la aspiradora, la batidora, el secador de manos de un baño público, los petardos (o cohetes, según dónde vivas) o un trueno. Son sonidos cotidianos para un adulto, pero para muchos niños llegan de golpe, sin aviso y sin que puedan hacer nada para pararlos.

El servicio de audiología de Leeds Community Healthcare (NHS) explica que es muy común que a los niños les desagraden los ruidos fuertes, sobre todo si son repentinos o no los habían oído antes. Muchos se tapan los oídos, lloran o se ponen nerviosos. Curiosamente, ese mismo servicio señala que suelen llevar bien los ruidos que hacen ellos mismos: el tambor, gritar jugando, golpear una cacerola.

Según KidsHealth (Nemours), la sensibilidad auditiva es frecuente en la infancia y tiende a desaparecer a medida que crecen. A veces el miedo se extiende al lugar donde oyeron el ruido, como un cuarto de baño, y el cansancio y el estrés lo empeoran.

Si tu peque es autista o muy sensible a los sonidos

La sensibilidad al ruido es más frecuente en niños autistas, con síndrome de Williams o con dificultades de aprendizaje, según el NHS de Leeds. La National Autistic Society describe que, cuando hay hipersensibilidad auditiva, los sonidos pueden percibirse mucho más fuertes y los ruidos inesperados resultan especialmente angustiosos. No es un capricho ni una rabieta (o berrinche, o pataleta): es una forma distinta de procesar el sonido. Por eso esa entidad recomienda no juzgar ni cuestionar lo que siente la persona.

Cómo leer este cuento con tu peque

En el cuento, Emiko juega en el parque con su perro Max cuando suena un trueno muy fuerte. Se asusta, se esconde y, con la ayuda de Max y de su amiga Sara, acaba mirando unos fuegos artificiales.

  1. Léelo en un momento tranquilo, lejos de cualquier ruido que le moleste. La primera lectura es para conocer la historia, no para «superar» nada.
  2. Fíjate en la primera reacción de Emiko: se asusta y se esconde detrás de Max. Pregunta: «¿Tú qué haces cuando oyes un ruido muy fuerte?». Así le muestras que esa reacción es normal.
  3. Señala lo que le ayuda: Max se acerca y la consuela, y Sara le explica de dónde viene el ruido. Buscar a alguien de confianza y entender el sonido son dos estrategias que podéis copiar.
  4. Cambiad el ruido del cuento por el suyo. Después del trueno, preguntad: «¿Y si fuera la aspiradora? ¿Quién sería tu Max?». Inventad juntos la versión con su ruido.
  5. Matiza la frase de Sara. En el cuento dice «No hay nada que temer». En casa es mejor decir «El ruido es fuerte y te molesta, pero no te va a hacer daño». Reconoce lo que siente sin negarlo.
  6. Repetidlo varias veces. Saber cómo termina da seguridad y prepara para la próxima vez que suene.

Qué decir y qué evitar

Mejor decirMejor evitar
«Voy a encender la aspiradora. ¿Quieres apretar tú el botón?»Encender el aparato por sorpresa.
«Es muy fuerte, ¿verdad? Te molesta y estoy contigo.»«No es para tanto», «no seas exagerado».
«Es el secador: sopla aire caliente para secar el pelo.»Explicaciones que asusten («¡explota!»).
«Si te agobia, podemos irnos a otra habitación.»Obligarle a quedarse cerca «para que se acostumbre».
«Hoy has aguantado un ratito más, ¡bien hecho!»Reírse o asustarle con ruidos «en broma».

Ideas que funcionan en casa

  • Avisar antes. El NHS de Leeds propone algo tan sencillo como decir «voy a encender la aspiradora» antes de hacerlo.
  • Darle el control. Ese mismo servicio sugiere juguetes y música ruidosa, o vídeos de aparatos que tu peque pueda poner y quitar él mismo. KidsHealth añade que puede encender la aspiradora mientras tú estás a su lado.
  • Un fondo suave. KidsHealth recomienda poner música tranquila en los momentos de silencio para que los ruidos repentinos sorprendan menos.
  • Respirar juntos. Una respiración lenta, como «oler una flor y soplar una vela», ayuda a bajar el estrés.
  • Cascos, con medida. Para un momento muy ruidoso, como unos fuegos artificiales, unos cascos pueden ayudar. Pero tanto KidsHealth como el NHS de Leeds advierten que usarlos a todas horas puede aumentar la sensibilidad. Si tu peque es autista y ya los usa como apoyo, habladlo con su equipo.
  • Preparar las situaciones previsibles, como cortarle el pelo (o el cabello) con máquina, una fiesta con globos o una verbena.

Si tras unos meses no mejora, o el ruido parece causarle dolor, coméntalo con su pediatra.

Cuándo un cuento personalizado ayuda más

El ruido que le asusta a tu peque no siempre es un trueno: puede ser el secador del baño, la batidora de la cocina o los petardos de las fiestas del barrio. En NeuroStories puedes crear un cuento con tu peque como protagonista, su casa, su familia en caricatura y el ruido concreto que le cuesta. Así ensaya la situación antes de vivirla, que es la idea de las historias sociales. Si además le cuesta la peluquería, mira también nuestro cuento para cortar el pelo.

Preguntas frecuentes

¿Es normal que a mi hijo le asusten la aspiradora o el secador?
Sí. Según el servicio de audiología de Leeds Community Healthcare (NHS), es muy común que a los niños les desagraden los ruidos fuertes, sobre todo si son repentinos o nuevos para ellos. KidsHealth añade que la sensibilidad auditiva es frecuente en la infancia y tiende a desaparecer a medida que crecen.
¿Le pongo cascos o tapones para los oídos?
Pueden servir para un momento puntual muy ruidoso, como unos fuegos artificiales. Pero KidsHealth aconseja no abusar de ellos, y el NHS de Leeds explica que usarlos a diario puede hacer que, a largo plazo, el niño se vuelva aún más sensible. Si tu peque es autista, decidid su uso con su equipo de apoyo.
¿El miedo a los ruidos tiene que ver con el autismo?
No siempre. Le ocurre a muchísimos niños. Sí es más frecuente en niños autistas, con síndrome de Williams o con dificultades de aprendizaje, según el NHS de Leeds. La National Autistic Society explica que, en personas autistas hipersensibles, los sonidos pueden percibirse mucho más fuertes, así que conviene no juzgar lo que sienten.
¿Le obligo a quedarse cerca del ruido para que se acostumbre?
No. Forzarle suele aumentar el miedo. Funciona mejor una exposición suave y con control: que sea tu peque quien encienda la aspiradora contigo al lado, o quien suba y baje el volumen de un vídeo. Si el sonido le desborda, alejaos de él y calmaos juntos.
¿Cuándo debería consultar al pediatra?
Si tras unos meses de intentarlo no mejora, si el ruido parece causarle dolor o si el malestar le impide hacer cosas cotidianas, como ir al baño del cole o a una fiesta. El pediatra puede valorar su audición y, si hace falta, derivaros a audiología.

Fuentes y lecturas recomendadas

Los cuentos son una herramienta de apoyo para la familia y no sustituyen el consejo de un profesional. Si algo te preocupa, consulta con el pediatra o un especialista.